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20 agosto 2017

Lado Oscuro

Hasta la luna lo tiene

El ser humano no es perfecto,
todos tenemos nuestro lado bueno y nuestro lado oscuro.
Lo tengo claro: a mí me tienen que querer por ambas partes,
y quien no, pues se lo pierde.
Pero el día que alguien acepte ese lado "feo",
a la par que el bonito,
indudablemente se habrá ganado una persona que le merecerá.

03 marzo 2016

Cuando Leonardo encontró a Óscar (o viceversa)

Antes de que se hunda el Titanic, me lo llevo

Parecía impensable, imposible. Leonardo DiCaprio por fin consiguió el Oscar. Y lo hizo a la quinta vez. El que hasta ahora llevaba siendo el rey de los memes en Internet —a cada cual más chistoso o chispeante— se alzó con la estatuilla dorada como mejor actor en la edición número 88 de los prestigiosos premios del cine. Eran muchos quienes querían que se lo llevara, y si no, pues ya se encargarían sus seguidores de fabricarle una réplica — bañada en oro o no, ni se sabe. Pero la cuestión es que se lo llevó con mucha humildad y paciencia, aguantando muchos chistes, que no es por nada pero es que al ser humano siempre le ha gustado burlarse de todo, y ver la cara de Leo después de perder tantas veces se ha convertido en algo épico por la Red. No entremos al trapo.

Pero lo que no te mata te hace más fuerte, como dijera aquella frase popular. No en vano soportó que los demás estudiasen cada milímetro de su expresión facial al no escuchar su nombre tras “And the Oscar goes to…” en las restantes ocasiones fallidas, que fueron por ¿A quién ama Gilbert Grape? en 1994, El Aviador en 2005, Diamantes de Sangre en 2007 y El Lobo de Wall Street en 2014. Tommy Lee Jones,  Jamie Foxx, Forest Whitaker y Matthew McConaughey le arrebataron la gloria, respectivamente. Pesos pesados, sí, pero el bueno de Leo aguantó como un jabato la derrota.

Y esperó y esperó…

Hasta el 28 de febrero de 2016, 22 años después de la primera nominación. Por fin Leonardo se encuentra con Óscar. Gracias a una interpretación sublime en The Revenant, DiCaprio se alza como un buen actor. Lo llevaba demostrando desde hace tiempo, pero por lo visto en Hollywood han estado ciegos hasta ahora. La historia de DiCaprio, firme defensor de la lucha contra el cambio climático, parece correr paralela al film de Iñárritu: una historia de superación en convivencia y lucha feroz con la naturaleza.

Su batalla ha acabado, y ha sobrevivido a las adversidades. Sin descaros, arrogancias, venganzas. De manera limpia. Y menos mal, se acabaron los memes.

A partir de hoy tenemos a un nuevo Leo.
Tenemos a un renacido Leonardo DiCaprio.
Felicidades.

08 noviembre 2015

‘Furious 7’: ¿el último viaje?

No es casualidad que sean 7

Un hasta siempre para Paul Walker y Brian O’Conner, el personaje que es capaz de llevar el peso de un film casi con la misma facilidad con la que Toretto sale ileso de todas las bárbaras secuencias de acción. Furious 7, ¿el fin de una saga?

Por lo pronto, el adios definitivo se siente en cada secuencia, en cada fotograma, en la unión de los personajes, en el amor de esa gran familia. Es un fin puro y emotivo, un cierre definitivo, un final hacia otro camino.Aunque sabemos que poderoso señor es don dinero, y que frente a tantos beneficios generados a todo gas, el último viaje es muy difícil que llegue.

Veremos.

11 agosto 2015

Acérquense, ¿lo oyen? ¡Carpeee Dieeem!

Oh, Capitán, mi Capitán…

Coged las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo vuela,
la misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.

“Aprovecha el momento, incierto es el mañana”. Eso significa Carpe diem quam minimum credula postero, una expresión latina acuñada por el poeta Horacio; una expresión que se adecua a una filosofía de la vida: la de “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” o “vive cada minuto de tu vida como si fuese el último”. Hoy el concepto no es nada desconocido y con más o menos tino todos lo ponemos en práctica casi sin darnos cuenta, pero en su momento el Carpe Diem marcó una época, un personaje y una generación.

Mediados de los 90. Los nombres de Herrick o Whitman no nos decían nada a ninguno, y mucho menos John Keating, pero llegaron junto con un Club de Poetas Muertos listos para enseñarnos unas lecciones de vida y poesía que no olvidaríamos nunca. El optimista, idealista y soñador profesor Robin Williams, eternamente asociado al grito de “¡Oh, capitán, mi capitán!”, pregonaba el Carpe Diem por todos los costados y una poesía de liderazgo, superación personal e inspiración que marcó a toda una generación. 

Ironías de la vida, nos dejó un genio de la comedia, un payaso de mirada triste, aquel que abogaba por el “Aprovechad el momento.” No sé qué tiene la película El Club de los Poetas Muertos, pero hay algo en ella que la hace especial. Quizá que no solo enseña a vivir el momento, sino que nuestra identidad es lo mejor que tenemos, que nadie tiene la verdad absoluta y que debemos ser los dueños de nuestras vidas. Ahora no puedo más que recordar al profesor Keating que tanto nos enseñó. Gracias Robin. 

Carpeee, Carpe Dieeem…

Exultamos, ¡oh costas y tañidos, oh campanas!
Pero yo, con triste pisada
Camino en cubierta donde está mi Capitán 
Caído muerto y frío.

06 agosto 2015

Irrespirable

Ni respires...

Respiramos un aire irrespirable. Y no lo digo yo. Somos más cochinos que los cochinos que ensuciamos todo a nuestro paso, tiramos basura donde no debemos y contaminamos mar, tierra y aire si es preciso, no vayamos a quedarnos cortos. Los índices de ese nada molón CO2 suben como la espuma, y con ello baja nuestra esperanza de vida. Consecuencias de una falta de civismo urbano.

Las ciudades visten una boina de diminutas partículas contaminantes,  por supuesto nada elegante para nuestras cabezas ni sana para nuestros pulmones. Y como Spain is different, por mal agüero ahí están nuestros héroes políticos que saben hacer lo que mejor saben hacer: nada.

Ahora atrincherémonos en casa, cerremos los cristales de los coches y pongamos en ON el aire acondicionado porque es de suponer que será el único aire limpio que podremos respirar en las grandes urbes, donde ni las ratas pueden vivir. Eso o hagamos como las cabras: tirar para el monte.